"Mozart y Arriaga: Un mismo espíritu" Emilio González Sanz (Domingo 27 de enero de 2019 a las 12h) 

12.01.2019

Lugar: La Casa de los Pianistas. c/Cano y Cueto,15. 41004 Sevilla Entrada: 10€ Hora: 12h. Entrada limitada hasta completar aforo. Entradas disponibles aquí , en ticketea o en recepción y hasta unos minutos antes del inicio.

 

Notas al programa

MOZART-ARRIAGA. Un mismo espíritu, nace atendiendo a un tipo de motivos y circunstancias distinto al paralelismo personal que siempre se establece entre ellos. Dos músicos visionarios con un mismo punto de mira. Se podría aventurar sin errar demasiado que ambos anticipan una figura preclara y fundamental en la Historia de la Música: Schubert. En la obra para piano de Arriaga, a pesar de que el lenguaje es mucho más elemental que en los cuartetos (que son verdaderas obras maestras) o sinfonías, claramente se aprecia la forma de tratar la tonalidad y la forma de utilizar los encadenamientos armónicos que coincide plenamente con la que aparece en el gran legado que Schubert nos dejó. Y precisamente, muchas de las obras de Mozart que integran este recital, tienen ese mismo planteamiento. Por citar la más schubertiana de todas el Rondo en La menor, K.511, una obra realmente visionaria donde si no se sabe que es Mozart, parece que sea a Schubert a quien se esté escuchando. Por tanto, es aquí donde reside la esencia del presente programa, no sólo por el punto de partida y el paralelismo personal, sino por la trascendencia de ambos compositores en el mundo de la música.

El primer bloque se inicia con la Romanza en Sol mayor de J.C. de Arriaga. Se aprecia la gran influencia que el estilo mozartiano ejercía sobre él así como en otros compositores coetáneos. Es una pieza muy breve donde la línea cantabile de inspiración vocal, tiene un acompañamiento tipo bajo de Alberti. Una obra muy simple de una belleza encantadora. Para apreciar la similitud de estilo y estética, se ha seleccionado como segunda obra de este bloque, el Andante de la Sonata en Do mayor, K. 545 de W.A. Mozart (conocida como facile por el gran público) que recrea una misma atmósfera, un mismo espíritu.

En el segundo bloque figuran dos piezas que ofrecen un gran contraste entre sí. La primera, es una obra bastante tardía en la producción de Mozart, de una gran madurez. Es una de las más dramáticas e incluso trágica: el Adagio en Si menor, K. 540, que con una extensión bastante considerable, tiene una gran similitud con las piezas escritas por Schubert. Su dramatismo radica en parte en el uso de la tonalidad en Si menor, muy atípica en la producción mozartiana, pero que nos deja las puertas abiertas a la esperanza con la maravillosa modulación a Si mayor en los últimos compases de la obra. Para contrastar con la oscuridad en la que se desenvuelve la pieza anterior, se incluye de este mismo compositor austriaco el conocido y encantador Rondo en Re mayor, K. 485, cuya luminosa melodía ha pasado a la historia como la práctica totalidad de las escritas por Mozart.

El tercer bloque del concierto lo conforman dos Caprichos o Estudios de Arriaga. Estos caprichos están escritos en la misma tonalidad, Si bemol mayor. Da la impresión de que estuvieran concebidos para trío de cuerda (concretamente el primero). Podemos establecer un nuevo paralelismo porque en la Sonata en Fa mayor, K. 300, parece que Mozart tuviera la misma idea en el comienzo del primer movimiento. Es un poco lo que ocurre en este primer capricho. Analizando la escritura se ve que el tipo de articulaciones, el empleo de las dinámicas, el cambio del tipo de ataque..., parece más pensado para un instrumento de cuerda (concretamente el violín -recordemos que Arriaga era violinista-). Nos ofrece, en una escritura virtuosa (cambiando los acentos) al violín en oposición a los otros dos instrumentos (viola y cello). El cambio de acentuación dota a la música de una gran vivacidad, con carácter de danza, de aire español, como un gran fandango. Tras una sección central íntima y un encadenamiento armónico realmente hermoso que parece sacado de una obra de Schubert, la obra termina con la alegría del comienzo. En el segundo capricho más que en un trío de cuerda parece que Arriaga pensara en un cuarteto o incluso en un efecto estereofónico de dos cuartetos. Con un carácter mucho más pastoral, mucho más íntimo que el primero, lo que expone un cuarteto, es contestado en el registro superior por el otro. A veces en eco, a veces en diálogo, nos deja una música de una gran belleza.

Otro Capriccio abre el siguiente bloque, en este caso compuesto por Mozart a la edad de catorce años (casi la misma que tenía Arriaga cuando escribió los suyos). Una obra rarísima aunque, una vez analizada, todo tiene un sentido dentro de la lógica y la coherencia. En un primer momento, todo hace pensar que se trata de una improvisación escrita del genial compositor. Enseguida aparece un diálogo -a modo de recitativo- construído sobre acordes disminuídos. Nos recuerda a Bach, una mirada con cariño al clavecín que empezaba a quedarse obsoleto frente al fortepiano. Una cadenza. Un puente. Luego un recitativo operístico y después una especie de tocata. Una yuxtaposición de ideas musicales, extraña pero preciosa que preludia una obra de una hondura insospechada: la Fantasía en Do menor, K. 396. Originariamente iba a ser un primer movimiento de sonata para violín y piano. Mozart introduce el violín en los cuatro últimos compases de la exposición de la obra. Una obra para piano solo o quizá una obra para piano con acompañamiento de violín, al estilo de la época, lo que nos da otra visión de Mozart, un Mozart que parece aquí mirar a Beethoven, con un desarrollo dramático que querría recrear una escena del mismo Don Giovanni.

El quinto y último bloque del concierto nos brinda el Rondo en La menor, K. 511. Una obra de madurez de Mozart y quizá la más schubertiana de su producción. Un rondó con la peculiaridad de que cada una de las intervenciones del tema son variadas, donde no utiliza el tema tal cual lo expone al principio. Solamente un recuerdo al final. Cada vez que aparece el tema principal lo hace de una forma distinta, encadenando, jugando con el oído y con el intérprete ya que coloca los elementos y adornos en una especie de calidoscopio. Con giros caprichosos, lo que ha puesto en un lugar, lo cambia y el color es completamente diferente. Nos ofrece unas transiciones absolutamente maravillosas, con contrastes enormes entre las secciones. Un vals triste en La menor da paso a una primera sección en Fa mayor, de forma súbita, sin preparar, con deliciosa textura de cuarteto de cuerda, como hubiera hecho Schubert. De repente, introduce un minué en La mayor. ¿Cómo saldrá del minué?... Vuelta otra vez al tema principal y una coda absolutamente sublime y enigmática, enfatizando, insistiendo sobre el Si bemol en forte bajo el motivo inicial para concluir con una cadencia perfecta. Una obra realmente genial que da paso al último de los caprichos de Arriaga. Si los dos primeros están pensados para trío de cuerda, en éste sí parece que la escritura es realmente pianística (para un instrumento de la época, que no tiene mucho que ver con el piano actual -aquel era mucho más ligero en cuanto a la pulsación y la sonoridad -). Presto risoluto en La menor, a modo de tarantela, con cierta similitud con el último movimiento de la Sonata en La menor de Schubert, por la forma de modular y también por la forma de tratar el ritmo incesante de tresillos. Una pieza realmente brillante, última parada de este viaje a través de los ojos de Mozart y Arriaga... con un mismo espíritu.

Emilio González Sanz.

Programa 

- Andante de la Sonata en Do mayor, K.545 ....W.A. Mozart

- Adagio en Si menor, K.540 ....W.A. Mozart

- Rondo en Re mayor, K. 485. ....W.A. Mozart

- Capricho en Si bemol mayor. Allegro assai .J.C. de Arriaga

- Capricho en Si bemol mayor. Moderato mosso .J.C. de Arriaga

- Capricho en Do mayor, K.284a (395/300g) ....W.A. Mozart

- Fantasia en Do menor, K. 396 (385f) ....W.A. Mozart

- Rondo en La menor, K. 511 ....W.A. Mozart

- Capricho en La menor. Risoluto ...............................J.C. de Arriaga

Biografía

Emilio González Sanz, pianista y artista multidisciplinar

Un hombre del Renacimiento, creador, músico, pedagogo, intérprete de grandísima versatilidad y uno de los pianistas más brillantes de su generación, Emilio González Sanz recupera obras pianísticas de compositores españoles, como Antonio José, Arriaga o Masarnau, así como de otros tan importantes como Reger o Dukas. Producto de una constante investigación musical y necesidad de aportar visiones nuevas al mundo de la interpretación, las presenta en recital con programas originales y de calidad, tanto por su belleza como por su interés: 'Antonio José' - 'Mozart-Arriaga. Un mismo Espíritu' - 'En Torno a Wagner. Para dos Pianos' - '1809-

1909. Haydn Mendelssohn, Albéniz. In memoriam' - 'A Schumann. Poesía, Amor y Vida' - 'L'heure exquise' - 'FRANZ LISZT. El Arte de la Transcripción' - 'animi MUSICA est MUSICA' - 'Música Líquida' - 'Pour la main gauche' - 'Debussy, la nuit voilée' - 'KLIMT, El Artista del Alma' - 'Marianna Martines, entre España y Austria' - 'El Universo

Emocional' - 'Schubert y la quietud de la noche' - 'Música en tiempos de Sorolla: hacia una Nueva España' - 'La Torre de Babel'.

Nace en Soria. Comienza sus estudios musicales en Guadalajara con Pedro Espinosa y los continua con Sergei Yerokhin. Ingresa en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, donde trabaja con Dmitri Bashkirov, Galina Egyazarova y Marta Gulyas, con quien aprende a amar la Música de Cámara.

Posteriormente completa su formación musical y artística con Josep Colom en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá de Henares y obtiene los Premios de Honor de Fin de Carrera en las especialidades de Piano -en la cátedra de Fernando Puchol- y Música de Cámara en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y en el Conservatorio Superior de Málaga respectivamente. Actualmente compagina su carrera concertística con la pedagógica, como Profesor de Música de Cámara del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Destacar su intervención, como solista, con grandes Orquestas Sinfónicas de nuestro país, así como recitales de Piano solo y Música de Cámara en salas europeas y americanas de gran prestigio. En su presentación en gira por Alemania, sus interpretaciones de obras de Mompou y Falla fueron ecuánimemente elogiadas.

Ha realizado estrenos absolutos de obras de Motsalvatge, Palacios, Yagüe y Santacruz y de sus grabaciones, hay que destacar su colaboración con RNE -Radio Clásica- en conciertos en directo.

Su interés por la Música de Cámara le hace cultivar agrupaciones estables así como en colaboración con agrupaciones camerísticas como el Cuarteto Mainake o el Cuarteto

Ysaÿe y personalidades artísticas de la talla de Sofya Melikyan, Asier Polo, Silvia Marcovici, Nicole Espósito, Claude Lefevbre o Stefan Höskuldsson.

Entre sus últimos proyectos multidisciplinares figuran 'Qvintaesentiae', 'Liebestod. Leben und Liebe', una ensoñación poética sobre el amor' y 'En la Quietud de la Noche' junto a Cristiane Azem.

Junto a sus dos primeros trabajos discográficos para el Sello iTinerant Classics: 'España alla Rossini' y 'La Melodía Encantada', acaba de presentar 'Enrique Granados,

Recuerdos' para el Sello Ibs Classical, con el que ha obtenido prestigiosos galardones y críticas.

www.emiliogonzalezsanz.com

foto portada: © Paco Riquelme para Agolpedeefecto. https://agolpeeventos.blogspot.com/2014/01/mozart-arriaga-un-mismo-espiritu.html


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